GUÍA DE PAMPLONA

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EL BÚNKER DE PAMPLONA

Tal vez muchos y muchas habéis pasado o jugado cerca del sarcófago de cembunkerento que se encuentra junto al Frontón López. ¿Pero sabéis qué es y conocéis su historia? Se trata de un búnker antiaéreo. Es cierto que nunca se utilizó, pero si os apetece entrar en su cámara acorazada podemos contar allí dentro unos cuantos relatos interesantes.

No sirve para defender al barrio de Iturrama del de San Juan, ni trató de revivir la Guerra de los Burgos entre Navarrería y San Cernin, sino que lo mandó construir Toribio López en 1936 al inicio de la guerra (in)civil, con la finalidad de refugiarse en el mismo junto a su familia en caso de necesidad.

Tal vez hayáis relacionado de inmediato su apellido con el cercano Frontón López. En efecto, así que ahora imaginad Pamplona en aquella época, con treinta mil habitantes y mil quinientos vehículos, una urbe muy estresante sin duda, así que Toribio López fijó sus ojos en Iturrama, una zona completamente rústica y alejada del centro de la ciudad, para construir en pleno campo una finca de recreo, con frontón… y refugio antiaéreo, por si los obuses…

El frontón lo construyó en 1935 cuanto tenía 74 años y cuentan que jugó a pala hasta los noventa. Su figura es apasionante y retrata al clásico industrial hecho a sí mismo que tantas veces hemos visto en el cine, capaz de levantar un coloso empresarial desde la nada. Nació en Burgos, en 1861, de familia humilde y llegó a convertirse en una de las personas más influyentes y acaudaladas de Navarra, que además incluye los elementos de auge y caída. A través suya podemos contemplar la historia de Pamplona en la primera mitad del siglo XX desde diversos enfoques.

Comenzó trabajando como viajante de calzado, pero su conocimiento del sector y su espíritu inquieto le condujeron a crear en 1889 un pequeño cocuatro-vientosmercio de curtidos (pieles y cueros) en la Calle Pozo Blanco, que iría ampliando hasta abrir un taller en General Chinchilla con maquinaria traída de Estados Unidos. En poco tiempo producía 350 pares de zapatos diarios, por lo que construye en 1910 la nave que hoy alberga el Instituto de Cuatro Vientos, una preciosidad bien conservada y representativa de la arquitectura industrial.

La Primera Guerra Mundial convierte su empresa en la más importante del Norte de España, fabricando mil pares de zapatos diarios, cuyo principal destino es la exportación para los combatientes.

A lo largo de estas décadas Toribio López se convierte en el perejil de todas las salsas pamplone
sas, fueran económicas, políticas o sociales: concejal del Ayuntamiento, miembro de la Cámara de Comercio o vocal de la Casa de Misericordia. Apoyó económicamente en sus inicios a Félix Huarte, fundó Fuerzas Eléctricas de Navarra, invirtió en Ingranasa, adquirió Embutidos Mina (que levante el cuchillo quien no haya untado y merendado paté Mina), o participó en la Sociedad de Molinería y Panificación de Navarra.

En la mentalidad de la época los negocios y las relaciones sociales iban de la mano, y en este contexto podemos imaginar a los nuevos y a los viejos ricos en sus lugares de reunión y esparcimiento. Toribio López tal vez fuera un advenedizo, pero termina ocupando un lugar por derecho propio e incluso genera sus propias oportunidades, así fundó el Club de Deportes de Larraina, presidió en 1923 el Club de Fútbol Denok-Bat, aportó capital para el Restaurante Las Pocholas de las Hermanas Guerendiain, o entró en el capital del Balneario de Belascoain, al que acudían las clases pudientes.calzados-lopez

Su biografía nos depara aún sorpresas mientras nos cuenta el propio devenir de la ciudad: no se trataba del típico empresario conservador y de derechas, sino que expresó de modo manifiesto su posición política progresista. Se vinculó al partido Izquierda Republicana, fundado por su yerno, Mariano Ansó, y creó en 1932 junto a sus hijos el diario Democracia. El Periódico de la República. Al estallar la Guerra Civil tuvo que huir a Francia, temiendo por su vida, y su empresa fue incautada por “actividades contrarias al movimiento nacional”.

Seguramente la mediación de su amigo Félix Huarte y la aportación de cuantiosas donaciones al bando sublevado, permitieron que pudiera volver, aunque fue obligado a fabricar botas para el Ejército golpista, a depurar a trabajadores de su plantilla, o que sus obreros y obreras trabajasen gratis para el régimen franquista varias horas al día. Pero su empresa y su posición ya no volvieron a ser las mismas.

En la guerra civil sucedió que muchas familias mandaban a un hijo a un bando y a otro hijo al otro bando, de este modo, fuera quien fuera el ganador podrían pedir clemencia aduciendo afinidad. En el caso de la familia de Toribio López el caso se cumple a la perfección, y tres de sus hijos se posicionaron respectivamente en el carlismo, la izquierda burguesa y la derecha. La jugada les salió bien y consiguieron nadar y guardar la ropa.

Para terminar este relato sobre la figura de Toribio López resulta curioso relacionar su pensamiento político y su papel como patrono y empresario. Ya hemos descrito que fue un hombre progresista y de izquierdas, e incluso algunas fuentes señalan que sus hijos se hallaban cercanos a posiciones obreras y al movimiento anarquista. Sin embargo, sus empresas fueron también testigos de los primeros movimientos y protestas sindicales del siglo XX. Fue muy conocida la huelga mantenida por las mujeres trabajadoras de su empresa en 1903 (48 de las 60 trabajadoras participaron en la misma) en la que reclamaron un aumento salarial y según los periódicos de la época causó gran expectación en la población, por la valentía de las mujeres y la duración de la huelga.

Ya en 1951, con la empresa en declive, su plantilla secundó la huelga general que se produjo en Pamplona. Se originó por el alza del precio de los huevos y el aceite, cuando 500 mujeres de manera espontánea se manifiestan hasta el Gobierno Civil. Mi padre, Raúl, aún recuerda la canción que entonaron las mujeres al gobernador Luis Valero Bermejo bajo su despacho (entónese parodiando la conocida tonadilla de “Qué felices seremos los dos, viviendo en mi casita de papel”): Que infelices seremos los dos; sin aceite, garbanzos ni arroz; pasaremos más hambre que nunca; por culpa del señor gobernador.

Coplillas aparte, la huelga paralizó por completo la ciudad durante cuatro días, una anciana y cuatro jóvenes fueron heridos de bala, se detuvo a 200 personas que tuvieron que ser encerradas en la Plaza de Toros. La rebelión era tal que fue preciso aceptar todas las reivindicaciones: alimentos suficientes y a precios moderados; ninguna sanción a los huelguistas; pago de los jornales perdidos por el paro; y liberación de los detenidos. La huelga de 1951 fue tal vez la primera de las importantes en pleno franquismo y tuvo eco incluso en los periódicos internacionales más prestigiosos: The New York Times, The Washington Post, Le Monde, Le Figaro y The Daily Telegraph. Al régimen sin duda le debió escocer…

Las reivindicaciones salariales de los obreros y obreras de la fábrica de calzados continuaron y protagonizaron importantes huelgas en 1954 y 1955. La de abril de 1955 comenzó en la propia fábrica y en acto de solidaridad, acabó convirtiéndose en una huelga general que duró una semana, siendo el germen del sindicalismo obrero de Iruña en pleno franquismo.

Fuentes:

VÍCTOR MANUEL EGIA ASTIBIA. Fábrica de Calzados López. Diario de Noticias. 26 de julio de 2015.

JOSÉ MIGUEL URTIAGA MARCO. Una compleja red política y empresarial. La familia López, 1889-1972.

IVÁN GIMÉNEZ. ELA en Nafarroa. Cien años de transformación y lucha. (1911-2011)

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3 comentarios el “EL BÚNKER DE PAMPLONA

  1. Pingback: El búnker de Iturrama – guiadepamplona.org – Que hacer y ver en pamplona y navarra – zer egin nafarroan

  2. Fco Javier Martínez de Lecea
    11/01/2017

    Y la fábrica de López que estaba en la acalle Amaya entre Arrieta y Leire? Al haber estudiado en el colegio de los PP. Escolapios la vi muchísimas veces hasta que la tiraron no me acuerdo en que año

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    • Hola Franciso Javier. La fábrica que se ubicaba entre Arrieta y Amaya se construyó en 1926 y se demolió en 1967. En la década de los sesenta la empresa ya estaba en estado de ruina y suspensión de pagos, no pagaba a los trabajadores y la situación era insostenible. Así que vendieron el solar al que te refieres (creo que en 1963). Lo curioso es que la venta acabó en rumores y acusaciones por fraude, ya que declararon que su venta había sido por seis millones de pesetas, cuando la Diputación estimaba que al menos valía treinta y cinco millones.

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Esta entrada fue publicada en 08/01/2017 por en CURIOSIDADES, RECORRIDOS POR LA CIUDAD y etiquetada con , , , , .

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