GUÍA DE PAMPLONA

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LA GRAN CAMPANA MARÍA. DE PETRUS A PETRA.

La Catedral de Pamplona tiene once campanas, pero una destaca sobre todas ellas. Se trata de la gran Campana María, la mayor en uso de España, y la segunda en tamaño tras la de Toledo (que está rajada e inoperativa). Solo se tañe de forma manual y la fundió Petrus de Villanueva en 1584 (“PETRVS DEVILLA NVEBA MEFECIT”, pues como era costumbre, aparece grabado el nombre del fundidor en la misma). Se ubica en la torre norte (si miramos de frente la fachada, es la torre izquierda).

torre-catedral

Se dice que la Campana María se oye en catorce kilómetros a la redonda, y también que su sonido marca los límites de la Cuenca de Pamplona.

Pesa nada menos que doce toneladas y solamente el badajo pesa trescientos kilos. Si os preguntáis cómo la colocaron allá arriba, debéis saber que se emplearon bueyes para subirla, y que primero instalaron la campana y luego terminaron de construir la torre. Por cierto, que el Guinness de las campanas lo posee Tsar Kólokol (Царь-колокол en ruso), que significa campana del zar, pesa 202 toneladas y fue fundida en 1735, pero se rompió durante un incendio en 1737 y luce rota en la Plaza del Kremlim.

LA CASA DEL CAMPANERO.  La antigua Casa del Campanero puede visitarse y acoge un pequeño museo sobre la construcción de la fachada, la vida de los campaneros y las diversas funciones de las campanas. Se trata de un adosado de tres plantas que permitía llegar raudo a tocar todas las campanas. Además, existía en la vivienda una pequeña ventana para ver el Altar Mayor y saber cuándo se debía tocar durante los oficios. Incluso la campana Cimbalilla, estaba unida por una cuerda hasta la casa, es lo que ahora denominaríamos teletrabajo.casa-del-campanero

Pero el sueldo era exiguo, y los campaneros debían pluriemplearse, limpiando el templo, colocando flores, incensiando o embalsamando muertos. Era un oficio casi hereditario, que pasaba de padres a hijos, o de maridos a esposas, como es el caso de la última campanera.

DE PETRUS A PETRA. Si fue Petrus fue quien fundió la Campana María, quiso el azar que fuera Petra Díaz Reguero la última campanera de la Catedral. De ella nos queda el testimonio de incontables noches subiendo las interminables escaleras de caracol de la torre a la luz de una vela, o los días de invierno pegada al brasero que le acompañaba entre los fríos muros de piedra. Cuenta también que comía en la torre para no tener que bajar y volver a subir. Sustituyó a su marido Pedro Zozaya, debido a que el sueldo no les permitía vivir dignamente, por lo que ella aprendió los toques y se quedó en el puesto, mientras que su marido buscó otro trabajo.

La jornada laboral también era exigente y diariamente debía tocar las campanas hacia las nueve cuando entraba el Cabildo, a las doce el Ángelus, a las cuatro el Coro, a la cinco el Rosario, y hacia las ocho el toque de oración de la noche, además de funerales, agonías o toques especiales.

Y ya que hablamos de condiciones laborales, podríamos hablar de seguridad y salud laboral, ya que el principal peligro del oficio y que mayor siniestralidad provocaba eran los rayos. Así que imaginad qué miedo tener que tocar una campana en una noche de tormenta mientas los rayos se acercan a los trece mil kilos de bronce como un imán.

Contaba Petra que para mover el badajo de la Campana María hacía falta mucha fuerza y técnica (“había que sudar”), también que costaba acostumbrarse al ruido (“a lo primero te quedabas sorda”) Y resulta muy divertido citar sus recuerdos, pues no olvidéis que vivía en la misma torre: “hace unos años, cuando había más líos, oíamos pasar por los tejados a los que iban a colocar pancartas o ikurriñas, y nosotras, acurrucadas de miedo apagábamos las luces hasta que los oíamos marcharse. Si supiesen que vivíamos debajo exclamaba…”.

Hoy, queda poco romanticismo en el tañido y las campanas tocan de modo automático y eléctrico, excepto en especiales solemnidades, cuando un grupo de pamplonesas y pamploneses reviven el oficio y hacen que la Campana María alce su voz inigualable que retumba por todo Pamplona.

Fuente: Entrevista a Petra Reguero publicada en “Campaners” nº 4 – Gremi de Campaners Valencians – València – 1991.

Fotografías: Copyright © 2016. CatedralDePamplona

 

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Esta entrada fue publicada en 12/01/2017 por en CURIOSIDADES y etiquetada con , , , , , , , , .

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