GUÍA DE PAMPLONA

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POR EL TRAZADO DEL ENCIERRO

Pamplona debe su fama universal al encierro, siendo de 1385 la noticia más antigua de corridas de toros sueltos, cuando Carlos II pagó 50 libras a dos hombres “uno moro y otro cristiano que habemos fecho venir de Zaragoza por matar dos toros en la nuestra ciudad de Pamplona”.

Hasta épocas recientes se trasladaba el ganado desde las dehesas por los campos y cañadas, y ya por la noche desde las afueras hasta la plaza. Fue en las calles de la ciudad donde los mozos de Pamplona comenzaron a correr delante del ganado (conduciéndolo y también molestándolo), lo que estaba expresamente prohibido por las autoridades, aunque -ironías de la fiesta- acabó convertido en el acto más importante de San Fermín. En 1867 se dictaron las primeras ordenanzas reguladoras del encierro, denominación que empieza a utilizarse hacia 1856 ya que antes se llamaba “la entrada”. Entonces y con la nueva plaza recién estrenada se adoptó el actual itinerario de 848 metros.

El encierro ha producido quince muertos a lo largo de su historia, pocos si consideramos el peligro que conlleva. Aunque, como cuenta Iribarren, a la lista de fallecidos habría que añadir tres más, los mozos apodados Caramozorro, Botero y Paniagua, muertos en los años treinta tras la indigestión producida por una comilona con estofado de toro.

Partiendo desde los corralillos por la Cuesta de Santo Domingo (en tiempos un barranco que hubo que rellenar) se encuentra el Museo de Navarra, que antes fue Hospital General de la Misericordia (desde 1547 hasta 1935), del que conserva la fachada plateresca. A su derecha se encuentra la capilla, cuya portada barroca (S. XVIII) se colocó en 1934 procedente del convento de Trinitarios de Puente la Reina.

Más arriba nos espera la hornacina con la imagen de San Fermín que recibe el cántico de los corredores antes del encierro. AMuseo de Navarra la izquierda la sede del Departamento de Educación, que fue Hospital Militar desde la Desamortización en 1836 hasta 1976, y anteriormente Convento de los Dominicos, del que conserva un agradable claustro. En este convento, merced a la Bula del Papa Urbano VIII en 1624, se estableció la primera Universidad de Pamplona (Pontificia y Real Universidad de Santiago), en la que se impartieron Artes yTeología hasta 1771.

La Iglesia de los Dominicos sorprenderá al que la visite por su gran tamaño, oculto tras los edificios, que estuvo bajo la advocación del Apóstol Santiago, cuya imagen vestido de peregrino advertimos en su portada. Se accede a ella por la Calle del Mercado, nombre que debe al mercado más antiguo de Pamplona, construido en 1876 en sustitución del antiguo que se incendió. En este calle se encuentra también el Antiguo Seminario de San Juan, erigido en 1734 con las aportaciones de Juan Bautista Iturralde y su mujer Manuela Munárriz, a condición de que doce estudiantes fueran de Baztán y seis de Arizkun, su pueblo natal.

Ayuntamiento Plaza
La Plaza del Ayuntamiento se ubicó en tierra de nadie tras el Privilegio de la Unión en 1423, para simbolizar la paz entre los tres Burgos. Antes se llamó Plaza de la Fruta pues en ella se vendían los productos agrícolas, y una placa en el suelo nos recuerda que ahí ejerció la venta el guerrillero Francisco Espoz y Mina. En 1759 se sustituyó el edificio antiguo que amenazaba ruina, y en 1952 se derribó éste, aunque conservando la fachada barroca, tan famosa por el lanzamiento del chupinazo, el cohete que anuncia el inicio de las fiestas de San Fermín.

Llegamos a la Calle Mercaderes, donde se hallaba el Mentidero , lugar por excelencia de cotilleo en época medieval, y también la Cruz del Mentidero, antigua picota de Navarrería, hoy colocada en el Redín. Giramos por la famosa curva donde suelen resbalarse los toros a la Calle Estafeta, que recibe su nombre por la primera oficina de Cartel Estafetacorreos en el siglo XVIII, y en la que destacan la Casa de los Itúrbide y el Palacio de los Goyeneche.

El recorrido termina en la Plaza de Toros.Los festejos taurinos se celebraban en la Plaza del Castillo hasta que se construyó la primera plaza de toros en 1844. La antigua plaza se incendió el 10 de agosto de 1921, al parecer con intención pues se consideraba indigna para la ciudad. Lo curioso es que la actual se erigió antes de un año, para ser inaugurada en los sanfermines de 1922, sin duda que la rapidez se explica por temor al motín popular si hubieran debido suspender las corridas de toros. Junto al callejón de acceso a la plaza se encuentra el busto de Hemingway, que además da nombre el paseo.

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Esta entrada fue publicada en 13/08/2015 por en RECORRIDOS POR LA CIUDAD y etiquetada con , , , , , , .

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